viernes, 19 de diciembre de 2008

Dondín y las hormigas

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Un día radiante, de sol esplendoroso y viento fresco de la montaña de Guerrero, Dondín se encontraba jugando con Esteban, quien en ese entonces tenía alrededor de tres años; ambos se divertían con juegos que iban ideando, mas bien, los ideaba el duende, pues el niño era aún muy pequeño para expresar su imaginación, misma que estaba siendo enriquecida por el propio duende. Los padres de Esteban, mientras tanto, trabajaban afanosamente en el molino, pues recién se había levantado la cosecha de trigo de la región y estaban llenos sus almacenes del preciado grano, en tanto sus clientes les apresuraban para llevarse el harina obtenida, pues querían aprovechar los caminos secos antes de la temporada de lluvias; no obstante su ocupación, procuraban tener siempre a la vista al niño, quien reía y jugaba, a la vista de ellos, solo, pues los padres eran incapaces de ver al pequeño duende que cuidaba de su retoño.

Uno de los juegos favoritos de Esteban eran “las escondidas”; ya para entonces, el niño era considerablemente mas alto que Dondín, por lo que le era mas difícil esconderse y, también, presentaba mayores dificultades el hallar al duende, quien, por su tamaño, se ocultaba bajo las plantas o detrás de las piedras y raíces, haciendo mas divertido el juego.

En una ocasión, en la cual Esteban debería esconderse, lo hizo entre la maleza crecida, sin percatarse de que se había tendido sobre un hormiguero, de inmediato los insectos se le subieron al cuerpo y empezaron a picarlo; al escuchar su llanto y valiéndose de su magia, Dondín se presentó de inmediato junto al niño, impidiendo a las hormigas que le hicieran mas daño. Dondín ayudó a Esteban a levantarse y con el jugo de ciertas plantas, pronto alivió su dolor, sin que los padres del niño se percataran del incidente.

La hormiga reina salió a enterarse del asunto y cuando supo lo ocurrido, se disculpó con Dondín y, a manera de desagravio, los invitó a conocer su reino. Dondín evaluó la situación, pues tendría que reducir a Esteban y a él mismo, a fin de que pudiesen entrar en la cueva de las hormigas; desde luego que no tenía problema para hacerlo, pero Esteban no debería recordar esta aventura, aunque siendo tan pequeño, con seguridad, difícilmente se acordaría. En cuanto al tiempo, tampoco sería problema, pues el tiempo transcurrido durante la visita, sería como un segundo en la vida humana y los padres de Esteban no se percatarían de la ausencia del niño.

Una vez resueltos estos pequeños problemas, Dondín levantó las manos y dijo “chiquipuaff” y de inmediato, él y Esteban, se hicieron pequeñitos, ligeramente mas grandes que las hormigas. La hormiga reina aplaudió de gusto y mandó a un par de hormigas obreras a que sirvieran de montura a los visitantes.

La real comitiva inició su paseo por el reino, primero estaba la entrada, por donde iban y venían centenares de hormigas obreras, acarreando hojas, ramas y demás hierbas indispensables para la vida de la colonia. Había también hormigas soldado, quienes se ocupaban de vigilar que ningún intruso tapara la entrada de la colonia o que pusiese en peligro el trabajo de las obreras. En este punto, Dondín le preguntó a la reina algo que siempre le había intrigado: ¿Qué se comunican algunas hormigas cuando se cruzan en el camino? La reina sonrió indulgente y contestó al duende:

Son diferentes cosas que se dicen, –explicó la reina- en ocasiones son instrucciones acerca de a qué lugar deben llevar su carga, otras mas se refieren a la calidad de los productos acarreados y en alguna ocasión, son chismes que se dan en la misma colonia, -finalizó sonriente-

-La reina continuó con su explicación:- La entrada de la colonia la construimos en forma de cono con piedras y guijarros que se acarrean desde lo mas profundo de la cueva, en el exterior simplemente se deja caer para que se acomode de manera natural, pero en el interior se va mezclando con la saliva de las obreras, la cual sirve de cementante para dar consistencia a las paredes, particularmente en suelos arenosos.

La comitiva continuó avanzando al interior del nido, el cual, en algunos tramos era casi plano, pero muy amplio, lugar donde las obreras descargan los diferentes productos que requieren, de ese lugar, otras obreras los trituran y, en el caso de las hojas, las trituran y transportan a las zonas de cultivo, donde mezcladas con su saliva y excremento, forma un abono para el cultivo de hongos, de los cuales se alimentan. Otras obreras transportan líquidos azucarados, el cual regurgitan a otras obreras, que lo llevan para alimentar a las crías: Algunas hormigas obreras almacenan el dulce líquido en sus abdómenes y posteriormente sirven de alimento para toda la colonia. Mas adelante llegamos a la zona de “establos”, donde crían a pulgones que segregan un líquido dulce y son “ordeñadas” regularmente por las encargadas para extraerles el jugo, algunas son estimuladas a producir mas mediante caricias que les hacen con sus antenas.

Finalmente llegamos al centro del nido, una amplia cámara donde la reina permanece, ocupándose de poner los huevecillos que se irán transformando en larvas, ninfas y, al madurar, en hormigas; otro grupo de obreras se encarga de cuidar a las crías en cada uno de estos pasos y cuando son hormigas, otras las amaestran para cumplir diferentes funciones en el grupo.

Las hormigas hembras tienen alas y son fecundadas durante el vuelo, una vez fecundada, pierde las alas y cada hembra irá a formar un nuevo hormiguero, junto con obreras de su misma especie, o invadiendo otro hormiguero, donde matan a la reina y esclavizan al resto de la colonia. Las hormigas soldado tienen la cabeza mas grande y fuertes mandíbulas. En realidad las hormigas no tienen aguijón, sino que con las mandíbulas muerden a su víctima y arqueando el abdomen le riegan la herida con ácido fórmico.

Después de conocer tan interesante dependencia y ante la mirada de asombro de Esteban y el duende, la comitiva real siguió su camino y no se crea que porque la reina estaba visitando toda la colonia se suspendían los trabajos, nada de eso, pues lo mismo salían obreras, sin carga, que entraban otras cargadas y dentro de los nidos, las obreras nanas se encargaban de atender a la nidada en sus diferentes etapas. Así fuimos recorriendo extensos campos de cultivo y grandes instalaciones de establos, donde gordos pulgones dormitaban, ante las estimulantes caricias de las antenas de sus cuidadoras.

Por fin llegamos a una zona donde la cueva descendía durante muchos metros, la reina explicó que, durante la temporada de lluvias, toda la colonia se retiraba a lo mas profundo de la cueva, donde permanecen aletargados en espera de la primavera, por lo tanto es falso lo que se piensa, que almacenan alimentos que consumen durante el invierno.

Finalizada la visita, la reina nos invitó a un pequeño refrigerio, consistente en copas de néctar muy dulce y refrescante, el que Dondín y Esteban ingirieron con fruición, pues la travesía les había despertado el hambre.

Cuando al terminar el viaje, la comitiva volvió a la superficie, después de agradecer a la reina todas sus atenciones, Dondín volvió a extender los brazos y dijo: “Granpuaff” y ambos amigos volvieron a su tamaño natural.

En ese momento, la madre de Esteban habló al niño:

¿Qué pasa, pequeño?, ¿por qué lloraste?.

El niño sonrió y la madre volvió tranquila a sus ocupaciones, tal vez hubiese sido su imaginación. Los dos amigos continuaron platicando, Dondín respondiendo a las múltiples preguntas que le hacía Esteban, quien no había entendido nada de la explicación de la reina

Dondín explicó también al niño, que la vida de las hormigas era beneficiosa para la agricultura en términos generales, pero cuando había demasiadas colonias, entonces podía ser perjudicial para la ecología de la zona, no obstante, los animales como el oso hormiguero en América del sur y los osos en general, servían de control natural a esta sobrepoblación, así mismo, las crecidas de los ríos, que producen grandes inundaciones, o los incendios forestales o grandes tormentas de nieve, son fenómenos naturales que también tienden a establecer niveles benéficos de población de hormigueros. Últimamente también los insecticidas estaban siendo utilizados para eliminar a las hormigas, aunque este sistema puede resultar contraproducente, pues si bien acaba parcialmente con grandes colonias, también afecta el natural desarrollo de las plantas que trata de preservar y de muchas otras, de aparente falta de importancia comercial para los agricultores.

Esteban quedó complacido con la explicación de Dondín, tal vez se piense que a un niño de tres años nada de eso le interesa, pero están equivocados, porque en su mente queda guardada la información, misma que le servirá cuando, años mas tarde, realice sus estudios; tal vez los adultos digan: “Mira qué niño tan inteligente”, o quizá: “El hombre que desarrolló tal o cual técnica, es un ser superdotado”. Nada de eso, lo que sucede es que, cuando niño, tuvo la fortuna de contar con un duende que supo estimular su imaginación, le enseñó cosas que otros niños no podrán conocer y eso desarrolló su inteligencia.


Ya con hambre, Esteban se encaminó hacia su casa, donde su madre lo recibió con mimos y caricias y donde le esperaba una sopa caliente y nutritiva. El chico volvió la vista y dijo adiós a Dondín, quien a paso lento volvió a su casa, habían tenido un buen día de enseñanzas para Esteban y el había cumplido cabalmente su misión. Ya habría otra oportunidad de ver nuevas cosas.






LEXICO

Regurgitan
Expulsar por la boca, sin vómito, sustancias sólidas o líquidas contenidas en el estómago o en el esófago
Estimuladas Incitar, animar a alguien para que ejecute una cosa.
Fruición Gozo, placer intenso.

1 comentario:

Fosil dijo...

Muy buen cuento, a mi sobrinito le encantara cuando se lo cuente.